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El pequeño urbanismo como clave de crecimiento

Cuando los historiadores le echen mano al vertiginoso periodo que comprende entre 1995 y 2005 seguro que encuentran varios nombres ocurrentes con que bautizarlo. Esos nombres deberán referirse a la insensatez colectiva a la que algunos nos llevaron y que supuso apretarnos al cuello el lazo que poco después casi nos ahoga.

Eran los años del todo vale, del recalifica tú que a mí me da la risa, de los mega proyectos y la megalomanía. En el fondo era puro punk, un “no future” en toda regla que requirió de nuestra determinación para decir que ya estaba bien. Despertar significaba entender que los duros a cuatro pesetas no existen. Adiós inocencia, adiós. 

Desde que el PSPV-PSOE llegamos al gobierno en 2011 con el apoyo mayoritario de los vecinos y vecinas de Xàbia, hemos aplicado al crecimiento la receta del sentido común. Por eso nos gusta tanto la expresión “pequeño urbanismo”. Y como estamos convencidos de que ése es el camino, la hemos convertido en uno de los ejes de nuestra acción de gobierno. 

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El pequeño urbanismo es aquel en que las actuaciones se hacen a la medida de las personas. Lógico, ¿verdad? Significa priorizar las intervenciones que dan trabajo a las empresas locales, las que generan empleo en Xàbia, las que no consumen más territorio ni ponen en peligro el modelo de ciudad, las que tienen una utilidad clara e inmediata, las que sabemos cómo vamos a pagar y que no supondrán una carga absurda para la ciudadanía.

Pero el pequeño urbanismo también es una declaración de principios. Cuando decidimos que un solar será una plaza estamos diciendo que queremos un pueblo amable, abierto y de todos. Cuando rehabilitamos los molinos de La Plana o los hornos de cal o el riurau de los Arnauda nos declaramos parte de una historia que queremos continuar. Si intervenimos en los viales o en la mejora de las aceras, como es el caso de Jaume I en Duanes o en el paseo del Tenista David Ferrer en el Arenal, estamos apostando por la calidad de vida de todos, quienes nos vienen a visitar y quienes vivimos en Xàbia todo el año.

Hay que encontrar el equilibrio entre la ambición necesaria para continuar avanzando y el sentido común para entender que ese avance económico y social ha de ser armónico. En ese sentido, preferir la rehabilitación del Central Cinema como dinamizador cultural del casco antiguo o la biblioteca de Duanes para garantizar el acceso a la formación de todos, es empezar a fundamentar la Xàbia de los próximos años; es pequeño urbanismo. Es responsabilidad.

En el tiempo que queda de aquí a las elecciones me escucharéis muchas veces a mí y a mis compañeros utilizar esta expresión. Cada vez que lo hagamos estaremos hablando de la mejor garantía para continuar creciendo y consolidando un bienestar real y de todos.

Los socialistas de Xàbia lo tenemos claro. Yo lo tengo claro. Anem!

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